Nicolás Maduro fue trasladado en las últimas horas al Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn, una prisión federal ubicada en Nueva York que arrastra desde hace años una de las peores reputaciones dentro del sistema penitenciario de Estados Unidos. El establecimiento, señalado por exdetenidos, organismos de derechos humanos y abogados defensores como un lugar de condiciones extremas, ha sido calificado en reiteradas ocasiones como un verdadero "infierno en la Tierra".
El mandatario venezolano permanece allí mientras avanza el proceso judicial en su contra, compartiendo espacio con reclusos de alto perfil y figuras centrales del crimen organizado internacional. Por las celdas del MDC de Brooklyn pasaron nombres emblemáticos como el narcotraficante mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán, líder histórico del cártel de Sinaloa, y otros acusados vinculados a delitos federales de máxima gravedad.
Actualmente, el penal alberga a cerca de 1.200 internos, en su mayoría detenidos de manera preventiva a la espera de juicio. Entre ellos se encuentra el rapero estadounidense Sean "Diddy" Combs, además de Ismael "El Mayo" Zambada, señalado como uno de los máximos jefes del narcotráfico mexicano. La presencia de estas figuras refuerza el perfil de alta peligrosidad y complejidad que caracteriza al centro de detención.
A lo largo de los años, el MDC de Brooklyn se consolidó como un espacio de reclusión temporal para acusados de delitos federales sensibles, tanto del ámbito criminal como político. Allí estuvo detenido el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado por narcotráfico, y el exsecretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, quien denunció haber sido testigo de hechos violentos dentro del penal, incluidos homicidios y apuñalamientos entre internos.
El centro también fue escenario del caso Ghislaine Maxwell, condenada por su rol como cómplice del financista Jeffrey Epstein. La ciudadana británica describió las condiciones de su detención como "inhumanas, crueles y degradantes", y llegó a comparar su régimen de encierro con el de un personaje de ficción extrema, al denunciar aislamiento prolongado y vigilancia constante.
En años recientes, el listado de detenidos de alto perfil se amplió con el ingreso de Luigi Mangione, acusado en 2024 del asesinato del director ejecutivo de la empresa UnitedHealthcare, un caso que volvió a poner bajo la lupa la situación interna del penal.
Las condiciones de vida dentro del MDC de Brooklyn han sido duramente cuestionadas. El exabogado y asesor de Donald Trump, Michael Cohen, quien estuvo recluido allí en 2020, describió el lugar como "repugnante" y relató que los internos duermen en camas de acero, con colchones de apenas una pulgada y media de espesor, sin almohadas y en celdas de dimensiones reducidas, de aproximadamente ocho por diez pies.
Las deficiencias edilicias del penal derivaron en múltiples demandas colectivas. Uno de los episodios más graves ocurrió en 2019, cuando una falla eléctrica dejó a los reclusos siete días sin calefacción ni electricidad durante una ola de frío extremo, con temperaturas que alcanzaron los 15 grados bajo cero. El hecho generó un fuerte escándalo público y concluyó con una indemnización millonaria por parte del Estado estadounidense.
El MDC de Brooklyn es una prisión federal de seguridad administrativa, destinada principalmente a detenidos en espera de juicio. Sin embargo, informes judiciales y testimonios coinciden en señalar una combinación crítica de falta de personal, violencia interna, acceso limitado a atención médica y reiteradas fallas en servicios básicos, lo que alimenta su fama como uno de los centros de detención más duros del país.
En ese contexto, la llegada de Nicolás Maduro al penal suma un nuevo capítulo a la historia de una cárcel que, lejos de ser una excepción, se ha convertido en símbolo de las tensiones del sistema penitenciario federal estadounidense.