En Casa Rosada hay confianza respecto a los votos necesarios para ratificar el DNU, mientras preparan un operativo de seguridad coordinado entre distintas áreas frente a los probables disturbios.
El Gobierno enfrentará este miércoles una jornada de importantes pruebas tanto dentro del Congreso, donde intentara que se apruebe el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que lo habilita a firmar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), como en sus alrededores, que deberá controlar para evitar que la marcha en apoyo a los jubilados vuelva a terminar con incidentes.
Las autoridades nacionales están convencidas de que van a lograr cumplir con ambos objetivos y para eso vienen trabajando desde finales de la semana pasada en los dos frentes, el legislativo y el de seguridad.
Por un lado, el bloque de La Libertad Avanza conversó con los jefes de los otros espacios parlamentarios y tendrían los votos necesarios como para evitar que se rechace el DNU firmado por el presidente Javier Milei. En este sentido, en el oficialismo aseguraron que no hay preocupación por la reunión de urgencia del Partido Justicialista a la que convocó Cristina Kirchner para fijar una posición unificada antes de la sesión, y consideraron que "ellos lo único que hacen es poner trabas".
Sin embargo, un dirigente libertario en la Cámara de Diputados no descartó que la oposición pueda dar el batacazo y conseguir a último momento los apoyos para rechazar el Decreto: "Todo puede ser, pero nosotros trabajamos para que se lleve adelante la aprobación de todo lo que envía el Presidente", señaló.
En principio, el Gobierno no solo tendría el respaldo de su habitual aliado, el PRO, sino también de otros partidos que suelen ser críticos de la actual gestión, como la Coalición Cívica, e incluso de gobernadores.
Para que el DNU quede sin efecto debe ser rechazado por las dos Cámaras, por lo que si el oficialismo logra blindarlo en Diputados, ya no tendrá que debatirlo en el Senado y quedará vigente.
Marcha jubilados
Por otra parte, en Balcarce 50 trabajan en los controles que se van a llevar adelante ese día en la calle con motivo de otra marcha en apoyo a los jubilados que se espera que sea más multitudinaria que la anterior lo cual, según entienden algunos funcionarios, no necesariamente sería algo malo para el Gobierno.
"El miércoles pasado vinieron con la idea clara de generar caos y causar destrozos, ahora no van a ser solamente barras bravas, sino que se sumaron otros sectores, por lo que el contexto va a ser otro", explicó una persona interiorizada en la estrategia del Poder Ejecutivo.
Efectivamente, en esta ocasión ya anunciaron que van a participar de la marcha, además de los sectores más conflictivos, otros como los gremios agrupados en las dos CTA, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) e incluso algunas agrupaciones universitarias.
De todas formas, el asesor presidencial Santiago Caputo reunió el martes en su despacho a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a los jefes de la SIDE, Sergio Neiffert y Diego Kravetz, y a los secretarios de Transporte y de Justicia, Franco Moguetta y Sebastián Amerio, respectivamente, para coordinar el operativo de este miércoles.
Durante este día, el personal de ese organismo tiene la orden de priorizar la inspección de los vehículos que ingresen a la ciudad de Buenos Aires horas antes de la protesta.
"En el operativo especial de seguridad, los agentes de fiscalización de CNRT controlarán la habilitación y documentación del micro, RTO vigente, seguro vigente, lista de pasajeros y medidas de seguridad, como son cinturones de seguridad, matafuegos, luces reglamentarias, neumáticos", se detalló.
Asimismo, a los conductores de los colectivos involucrados se les pedirá la licencia y la libreta de trabajo, para verificar el descanso reglamentario, y se le realizará un test de alcoholemia en el lugar.
El Gobierno quiere evitar que se generen otra vez disturbios que derive en represión y potenciales heridos, especialmente luego del caso del fotógrafo Pablo Grillo, que recibió el impacto de una granada de gas en la cabeza que lo dejó internado y en grave estado.
Por esta razón, la Policía de la Ciudad cortará las calles en las inmediaciones del Congreso, mientras que sus pares de la Federal permanecerán detrás de las vallas que se instalarán en la zona, conteniendo a la multitud. Sin embargo, el mensaje que se envió es que, si la situación se descontrola, deberán actuar.