La baja de aranceles a la importación genero preocupación entre los empresarios de la industria textil ya que esta medida podría abrir las puertas a una mayor competencia desleal por parte de productos importados, lo que afectaría negativamente a la producción local.
De acuerdo con datos proporcionados por la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el sector textil es un pilar fundamental de la economía argentina, ya que emplea directamente a más de 540.000 personas y es clave para el desarrollo de economías regionales. Es, de hecho, el principal generador de empleo en provincias como La Rioja, Catamarca y Santiago del Estero, y uno de los más relevantes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Buenos Aires y Tucumán. Sin embargo, la industria opera actualmente con una baja utilización de su capacidad instalada y sufrido una significativa pérdida de empleos en el último año.
Además, los empresarios piden al gobierno que implemente medidas de protección para la industria nacional, como controles más estrictos sobre la calidad de los productos importados y el establecimiento de condiciones equitativas para competir. La situación genero un debate sobre el equilibrio entre la apertura comercial y la protección de la producción local.