Símbolo de clase y distinción, esta pieza atraviesa décadas sin perder vigencia. Analizamos su encanto y las claves para llevarla con actitud y modernidad.
Un pasado oculto: Antes de ser la reina del estilo, la camisa tuvo un inicio "picaresco". En la Edad Media se usaba como ropa interior para proteger la piel de tejidos más rústicos. Era, básicamente, el camisón nocturno. Fue recién en el siglo XV cuando asomaron los cuellos y bordados de seda, convirtiéndose en un signo de fortuna. Si viste la serie Bridgerton, habrás notado que los hermanos de esa distinguida familia siempre lucen camisas de una blancura radiante. En aquel entonces —y hoy también—, la limpieza de la camisa era el termómetro de la clase social.
Un "contrato" de pulcritud: Seamos sinceras: adquirir una prenda blanca implica un contrato implícito de cuidado extremo. ¿Cuántas veces la manchamos en el primer uso? (Yo varias, pero que quede entre nosotros). Una camisa blanca manchada pierde su poder; por eso, su conservación es parte del ritual de estilo. El kit antimanchas es el mejor amigo de esta prenda
De complemento a protagonista: De la mano de íconos como Carolina Herrera u Olivia Palermo, esta prenda confirma mi lema: "Menos es más". La camisa nunca fue una pieza solitaria, siempre busca su pareja. Sus mejores aliados son los accesorios: un collar llamativo, perlas, o el contraste rústico de un buen jean. Es el "caballito de batalla" que te salva en la oficina, en un evento o en el colegio, permitiéndote imprimirle tu propio sello.
Los 3 Tips de Oro de tu Asesora de Imagen
Para que tu camisa blanca sea realmente una aliada y no un problema, tené en cuenta estas claves:
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Encontrá tu blanco ideal: Aunque parezca que hay uno solo, ¡existen matices! Si tu piel tiene subtonos fríos, el blanco óptico (bien vibrante) te iluminará. Si tu piel es más cálida, buscá un off-white o color marfil; te verás mucho más armoniosa y natural.
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La ropa interior es la clave: El error más común es usar ropa interior blanca debajo de la camisa, lo que genera un contraste que se nota demasiado. El secreto profesional es usar ropa interior color piel (nude) o visón; desaparece por completo bajo la tela.
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El calce según tu estilo: Si buscás un look más formal y pulido, elegí una de corte entallado (slim fit) que marque tu silueta. Si preferís algo moderno y relajado, opta por una oversized; llevala con las mangas arremangadas y un poco abierta para estilizar el cuello y dar un aire "effortless chic".
"Al final del día, la camisa blanca no es solo una prenda, es una declaración de intenciones. Ponétela, adueñate de ella y dejá que tu estilo hable por vos."

