“Envía una señal de que los poderosos pueden hacer lo que quieran”, declaró Ravina Shamdasani, portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

La captura y traslado de Nicolás Maduro, en el marco de la intervención militar norteamericana, activó una intensa ronda de contactos diplomáticos, conversaciones políticas y gestos de mediación entre gobiernos y actores internacionales, en un intento por ordenar el escenario posterior a la caída del líder del régimen chavista. Aunque en las intenciones se busca evitar una escalada mayor del conflicto, las negociaciones aún no definieron una salida. Este lunes asumió en el gobierno formal Delcy Rodríguez, apoyada en parte por Donald Trump, mientras la oposición encabezada por Corina Machado no la reconoce. Por la noche se registraron tiroteos en las inmediaciones del Palacio de Miraflores, en Caracas, lo que aumentó la tensión.
La incertidumbre política está por saber de qué manera se mueven y acomodan las fichas del tablero venezolano, con la presión de Estados Unidos de hacerse con recursos estratégicos como el petróleo, el interés de otros países extranjeros para preservar intereses estratégicos, y el grado en que habrá una transición o no.
Una de las expresiones clave fue de la ONU. Desde la organización multilateral la operación de EE.UU. en Venezuela “socavó un principio fundamental del derecho internacional”. “Ningún estado debe amenazar ni utilizar la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de otro Estado”, declaró Ravina Shamdasani, portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.
La diplomática advirtió de que la acción estadounidense hace que todos los Estados del mundo sean “menos seguros” y “envía una señal de que los poderosos pueden hacer lo que quieran”. “Debilita el mecanismo que tenemos, concretamente las Naciones Unidas, para prevenir nuevos conflictos, incluso una tercera Guerra Mundial”, agregó.

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