Pinamar ya cuenta con su propia bodega. Se trata de Gamboa, la finca que desde hace más de una década produce en Campana y que ahora desembarca en la Costa Atlántica para sumarse a la tendencia de los vinos oceánicos.
Con una inversión superior a US$ 3 millones, la bodega abrió sus puertas el 16 de febrero con una propuesta enoturística y gastronómica. El emprendimiento abarca 37 hectáreas ubicadas en el partido de Madariaga, a 800 metros de la ruta 64 y a apenas 10 minutos de Pinamar. Eduardo Tuite, fundador del proyecto, adquirió el lote en 2022 y lo desarrolla bajo un modelo de club de productores.
“Acabamos de inaugurar el edificio de la bodega y vamos a realizar la primera elaboración de Marselán y Malbec. Ya estamos trabajando con el turismo, ofreciendo recorridas y degustaciones, similares a las de Campana, de jueves a domingo”, explicó Tuite. En los próximos días también prevé inaugurar el restaurante, con un concepto alineado al que funciona en su sede original.
Un club de productores
El modelo de Gamboa combina producción propia con un sistema asociativo. Cada socio adquiere una o más parcelas, equivalentes a 50 plantas de vid por unidad, que funcionan como “acciones” del proyecto. A cambio, accede a beneficios exclusivos y a la posibilidad de comercializar sus propios vinos con etiqueta personalizada.
La bodega proyecta alcanzar en los próximos años una capacidad de 60.000 litros anuales, destinados principalmente al restaurante y al consumo de los visitantes.
“En total hay solo 7 hectáreas cultivadas, en el resto funciona el restaurante y estamos trabajando para en los próximos años sumar un hotel. Una forma de mejorar la oferta actual para los turistas”, explicó Tuite.
La tendencia bonaerense
La apuesta se inscribe en el crecimiento de la vitivinicultura en la provincia de Buenos Aires, que aumentó un 250% en la última década, impulsada por pequeñas bodegas.
Entre los referentes se destaca el Grupo Peñaflor con Trapiche Costa & Pampa, en Chapadmalal, enfocada en vinos y espumosos de perfil atlántico. También Bodega López comenzó a expandirse en la zona de Mar del Plata.
A diferencia de otras marcas, los vinos de Gamboa no se comercializan en supermercados ni vinotecas: se ofrecen en restaurantes selectos o directamente en sus fincas de Campana y Madariaga.
Próxima escala: la Patagonia
Con dos bodegas operativas, Tuite ya analiza nuevos destinos. “Estamos evaluando proyectos en Bariloche y Ushuaia. Son ciudades con fuerte perfil turístico y creemos que el concepto puede funcionar muy bien”, señaló.
La expansión, que comenzó como una apuesta casi utópica, hoy se consolida como un modelo replicable en plazas donde el turismo y el vino pueden convivir como experiencia. “Estamos avanzando con el análisis de posibles locaciones”, finalizó.