Tras varios intentos fallidos en el ecosistema tech, Juan Belmont fundó Nerdmask, una plataforma que utiliza inteligencia artificial para transformar apuntes en experiencias gamificadas. Alcanzó los 430.000 usuarios, proyecta una facturación de US$ 10 millones para 2027 y desafía los métodos tradicionales de aprendizaje. Durante décadas, el sistema educativo se mantuvo prácticamente inalterado frente a olas de innovación que redefinieron industrias enteras. Mientras el entretenimiento se volvió inmediato, personalizado y adictivo, estudiar siguió siendo —para millones— un proceso lento, lineal y, muchas veces, frustrante. En ese gap, Juan Belmont detectó una oportunidad y fundó Nerdmask, una plataforma que utiliza inteligencia artificial para convertir apuntes en experiencias interactivas de aprendizaje.“Si las personas pueden ser adictas a TikTok, también pueden ser adictas a estudiar. El problema es cómo está diseñado el proceso”, afirma Belmont. Su hipótesis no es menor: no se trata solo de digitalizar el estudio, sino de rediseñarlo por completo.
Del fracaso emprendedor a una idea con escala global
Belmont, de 28 años, no encaja en el perfil tradicional del estudiante modelo. Hizo el secundario en el colegio Champagnat y, según admite, nunca le gustó estudiar. En la UADE —donde cursó Administración de Empresas— tampoco fue un alumno convencional, aunque logró buenos resultados.
Su primer intento emprendedor fue en 2021 con Bluerabbit, una red social para universidades que llegó a 40.000 usuarios tras levantar capital mexicano. El proyecto no prosperó. Luego vinieron tres iteraciones más, todas derivadas de esa primera idea, que terminaron cerrando en 2024. Entre medio, Belmont pasó por San Francisco, donde se sumergió en el ecosistema emprendedor y redefinió su visión.
“Fracasé varias veces, pero entendí cómo construir producto, cómo crecer y, sobre todo, qué no hacer”, resume. Esa acumulación de intentos fallidos fue, en retrospectiva, el terreno fértil sobre el cual se construyó Nerdmask.
La plataforma nació en enero de 2025 con una propuesta extremadamente básica: permitir que estudiantes subieran audios de sus clases para que una inteligencia artificial los transcribiera. Sin inversión inicial, el proyecto evolucionó rápidamente.
En la actualidad, la plataforma permite subir cualquier material de estudio —apuntes, textos, PDF— y transformarlo automáticamente en distintos formatos: resúmenes, cuestionarios, mini-exámenes, podcasts o audiolibros y preguntas clave generadas por IA. Todo dentro de una experiencia gamificada que guía al usuario con un plan de estudio diario. “Mi objetivo es que estudiar ya no sea leer 100 páginas para rendir un examen. Tiene que ser algo dinámico, interactivo y mucho más eficiente”, explica.
El diferencial no está solo en la tecnología, sino en la experiencia. En este sentido, Nerdmask propone un modelo similar al de aplicaciones como Duolingo, pero aplicado al estudio académico. El usuario no solo consume contenido: interactúa, responde, repasa y avanza de manera progresiva.
Crecimiento sin marketing y con lógica de producto
Los números reflejan una tracción poco habitual para una startup sin ningún tipo de inversión. En su primer año, Nerdmask pasó de 20.000 a más de 400.000 usuarios, alcanzando actualmente los 430.000. Todo el crecimiento fue orgánico, sin publicidad ni campañas pagas.
Mientras que la facturación en 2025 alcanzó los US$ 200.000 (un crecimiento cercano al 1.900% en su primer año de operación), su proyección es aún más ambiciosa: US$ 3 millones para fines de 2026 y US$ 10 millones para 2027.
El modelo de negocios es directo al consumidor (B2C), basado en suscripciones mensuales o anuales. No se vende a instituciones educativas, sino a estudiantes y, en menor medida, a docentes que utilizan la plataforma para generar contenido y evaluaciones.
“Siempre hablo directamente con los usuarios; leo todos los mensajes. Si alguien tiene un problema, estoy ahí para solucionarlo”, afirma el fundador. Esa cercanía le permite iterar el producto en tiempo real y construir una experiencia altamente personalizada.
Uno de los principales diferenciales de Nerdmask es su capacidad de adaptación. Al registrarse, el sistema recopila información del usuario —nivel educativo, materias, objetivos— y construye un plan de estudio personalizado. La plataforma también integra técnicas como la repetición espaciada, clave para mejorar la retención, y permite compartir quizzes entre usuarios, generando una dinámica colaborativa. “No queremos ser una herramienta más. Queremos ser un tutor personalizado”, señala Belmont. A diferencia de otras soluciones más generalistas, el foco está en la especificidad: adaptar el contenido al contexto real de cada estudiante.
Un producto global desde sus comienzos
A pesar de haber nacido en la Argentina, Nerdmask tiene una base de usuarios global. La app es utilizada por estudiantes de universidades como Harvard, Yale, Stanford, el MIT y Berkeley en Estados Unidos, así como en mercados de Latinoamérica y Europa
Brasil y México lideran la adopción en la región, mientras que en Europa la plataforma ya tiene presencia en países como España, Alemania, Francia e Italia. Este alcance internacional no fue resultado de una estrategia comercial agresiva, sino de la viralidad del producto y del contenido generado por el propio Belmont, quien acumula más de 200 millones de visualizaciones en TikTok.
Uno de los aspectos más llamativos del caso Nerdmask es su estructura. Belmont desarrolló la plataforma de manera autodidacta y, hasta el momento, la opera solo. “En la sociedad actual las empresas no necesitan tantos empleados. Hubo un quiebre: lo que antes hacían 500 personas, hoy lo pueden hacer cinco”, sostiene. Por eso, apoyado en la inteligencia artificial para automatizar procesos, Belmont logra escalar el negocio con una estructura mínima.
Sin embargo, esa lógica podría cambiar. Entre sus planes a corto y mediano plazo está abrir oficinas en San Francisco, formar un equipo y acelerar la expansión en el mercado estadounidense. El objetivo es alcanzar los 2 millones de usuarios hacia fines de 2026.
La apuesta: cambiar cómo se estudia
Más allá de los números, la ambición de Belmont es más profunda. “Voy al 1% de hacia dónde quiero llegar -afirma-. Mi objetivo a largo plazo es redefinir la forma en que las personas estudian”, resalta con orgullo.
La tesis es clara: el problema no es la falta de contenido, sino la forma en que se consume. En un mundo donde la atención es el recurso más escaso, la educación compite con plataformas diseñadas para capturar y retener usuarios.
Nerdmask busca llevar esa lógica al aprendizaje. Transformar el estudio en una experiencia atractiva, eficiente y personalizada. Convertir una obligación en un hábito. En un mercado EdTech en plena expansión, donde la inteligencia artificial empieza a redefinir los límites del aprendizaje, la pregunta ya no es si el modelo tradicional va a cambiar, sino quién va a liderar ese cambio. Belmont cree tener la respuesta. Y, por ahora, los números parecen darle la razón.