El escenario geopolítico mundial ha dado un giro drástico este sábado 28 de febrero tras la confirmación de una operación militar de gran envergadura en el corazón de Medio Oriente. El Ministerio de Defensa de Israel informó oficialmente el lanzamiento de un "ataque preventivo" contra el régimen de Irán, una acción de alta complejidad que fue secundada y confirmada casi de inmediato por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Esta coordinación táctica entre ambas potencias marca el inicio de una fase bélica que busca alterar de manera definitiva el equilibrio de poder en la región, eliminando lo que las autoridades hebreas califican como una amenaza latente para su supervivencia.

En el territorio israelí, la situación ha pasado a ser de máxima alerta en cuestión de minutos. Mientras las sirenas de emergencia resonaban con fuerza en Jerusalén, la población civil comenzó a recibir alertas telefónicas masivas advirtiendo sobre una amenaza catalogada como "extremadamente grave" que afecta a la totalidad del país. Ante este panorama de incertidumbre y peligro inminente, el ministro de Defensa, Israel Katz, procedió a declarar el estado de emergencia especial e inmediato en toda la extensión del territorio nacional, activando los protocolos más estrictos de seguridad interna.

Los objetivos estratégicos de la coalición aliada

La naturaleza de la operación en curso no se limita únicamente a una respuesta defensiva, sino que apunta directamente a la infraestructura crítica y a la estructura misma del sistema político instaurado en Irán desde la revolución de 1979. El presidente Donald Trump, a través de un mensaje difundido en su plataforma Truth Social, detalló la magnitud y la agresividad de los objetivos estadounidenses en esta incursión. El mandatario fue tajante al afirmar que el plan contempla la destrucción total de la industria de misiles iraní, asegurando que será completamente aniquilada. Asimismo, la armada de la República Islámica ha sido marcada como un objetivo primordial para su eliminación sistemática en el marco de este despliegue de fuerza.

Trump también dirigió un mensaje directo a los ciudadanos iraníes, asegurando que "la hora de su libertad está cerca", mientras instaba a la población civil a permanecer resguardada dentro de sus hogares debido al riesgo extremo que supone la caída de bombas en diversos sectores. El presidente norteamericano concluyó su mensaje alentando a los habitantes de Irán a tomar el control de su propio gobierno una vez que la intervención militar finalice. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, reforzó esta visión en un mensaje oficial en video, donde subrayó que la operación conjunta busca "eliminar la amenaza existencial" que representa el régimen de Irán, creando al mismo tiempo las condiciones necesarias para que el pueblo iraní pueda tomar su destino en sus propias manos.

Impacto en la infraestructura y el liderazgo iraní

Los reportes de campo y las agencias internacionales indican que la ofensiva ya ha golpeado puntos neurálgicos de la capital persa. Según información proporcionada por The Associated Press, la operación militar israelí alcanzó una zona de alta sensibilidad estratégica, ubicada en las cercanías de las oficinas del líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei. En respuesta a la vulnerabilidad crítica detectada en Teherán, el líder supremo fue trasladado de urgencia a un lugar seguro fuera de la ciudad, según detallaron informes de la agencia Reuters.

En la capital iraní, el caos se ha apoderado de las arterias principales. Las autoridades locales han procedido a bloquear todos los accesos por carretera al complejo de Khamenei en el centro de la urbe, mientras se suceden constantes y potentes explosiones en distintos puntos estratégicos de la capital. La participación directa de fuerzas norteamericanas ha sido ratificada por un funcionario estadounidense, quien confirmó que las unidades de su país están activamente integradas y operando en los ataques junto a las fuerzas israelíes.

Respuesta de la Guardia Revolucionaria y expansión regional

La reacción de Teherán ante la ofensiva coordinada no se hizo esperar y ha encendido las alarmas en todo el Golfo Pérsico. La Guardia Revolucionaria anunció el inicio de una primera oleada de misiles y drones dirigida hacia lo que denominan "territorios ocupados", justificando el ataque como una respuesta necesaria a la agresión del enemigo hostil y criminal. Esta contraofensiva ha expandido el conflicto más allá de los dos actores principales, reportándose el bombardeo con misiles contra la base de Estados Unidos en Bahréin. Simultáneamente, se han registrado explosiones en Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Arabia Saudita, lo que evidencia una regionalización inmediata y peligrosa del enfrentamiento bélico.

Medidas de excepción y parálisis civil en Israel

Internamente, el Estado de Israel ha transformado su funcionamiento cotidiano para priorizar la defensa de sus ciudadanos. El Ejército explicó que el estado de emergencia vigente se trata de una "alerta proactiva" diseñada para preparar al público ante la inminente posibilidad de llegada de proyectiles lanzados desde Teherán. A partir de las 08.00 horas (hora local), las Fuerzas de Defensa de Israel implementaron cambios drásticos en las Pautas del Comando del Frente Interno, estableciendo la prohibición total de actividades educativas, reuniones públicas y la suspensión de actividades en lugares de trabajo, con la única excepción de los sectores considerados esenciales para el funcionamiento básico del país.

En el ámbito de las comunicaciones y el transporte, el impacto es total. El Ministerio de Transporte ordenó el cierre absoluto del espacio aéreo al tráfico civil y ha emitido una orden tajante para que los civiles no acudan al aeropuerto bajo ninguna circunstancia. Las autoridades informaron que la terminal aérea permanecerá cerrada hasta que las condiciones de seguridad permitan su operatividad, y aclararon que cualquier reapertura será anunciada con una antelación mínima de 24 horas. Este reporte confirma que la región se encuentra en un estado de guerra abierta, con consecuencias aún impredecibles para la estabilidad global.

 
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