
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó recientemente la identificación de restos pertenecientes a personas desaparecidas durante la última dictadura militar, los cuales fueron hallados en fosas comunes dentro del predio donde funcionó el excentro clandestino de detención, tortura y exterminio “La Perla”, en la provincia de Córdoba.
Este hallazgo representa un avance fundamental en la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia, permitiendo que familias cierren décadas de incertidumbre.
Entre las víctimas identificadas se encuentra el catamarqueño Oscar Segura Reineri, nacido en San Fernando del Valle de Catamarca el 28 de noviembre de 1934. Segura Reineri era un trabajador comprometido con la defensa de los derechos laborales; se desempeñaba en la planta de Industrias Kaiser Argentina-Renault (IKA-Renault) y ocupaba el cargo de delegado gremial, un rol que lo puso en la mira del aparato represivo de la época.
Su secuestro se produjo el 20 de julio de 1976 en el barrio Alta Córdoba. Al momento de su captura, se encontraba trabajando en un taller de reparación de radios y televisores. Tenía 41 años. Tras su desaparición forzada, su paradero fue un misterio durante medio siglo, hasta que el trabajo científico del EAAF permitió poner nombre a sus restos.
El anuncio se dio en el marco de una serie de identificaciones procesadas por el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba. El juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja destacó la trascendencia ética y jurídica de estos resultados, subrayando el impacto humano del hallazgo: “Hoy un desaparecido se transforma en una persona identificada. El trabajo del EAAF no solo aporta pruebas a las causas judiciales, sino que devuelve la identidad y la dignidad arrebatada por el terrorismo de Estado”.
El horror en “La Perla”
Ubicado a la vera de la Ruta Nacional 20, La Perla (también conocido como “La Universidad”) fue uno de los centros de reclusión más grandes del interior del país, bajo la órbita del Tercer Cuerpo de Ejército, entonces comandado por Luciano Benjamín Menéndez.
Se estima que por sus instalaciones pasaron entre 2.200 y 2.500 personas, la gran mayoría de las cuales continúan desaparecidas.
El proceso de identificación es el resultado de un trabajo interdisciplinario que involucra al EAAF, organismos de derechos humanos y la justicia federal.
Gracias al cruce de perfiles genéticos de muestras de sangre aportadas por familiares y el análisis de restos óseos recuperados en excavaciones sistemáticas, la historia de Oscar Segura Reineri hoy puede ser escrita de forma completa, permitiendo su regreso simbólico a su tierra natal.