Pablo Grillo pelea por su vida. Se encuentra internado en el hospital Ramos Mejía, donde lo están operando y su pronóstico es complejo. Los golpes, la pérdida de sangre y masa encefálica lo dejaron en coma. Es uno de los tantos heridos por la feroz represión en los alrededores del Congreso, el epicentro de la marcha en defensa de los jubilados. Grillo llegó a allí con su cámara para documentar una jornada que se anticipaba histórica. La respuesta de la policía fue un disparo en la cabeza con un tubo de gas lacrimógeno. 

Un video de FM La Tribu capturó imágenes del momento exacto del impacto. Ocurrió a pocos metros del Congreso, sobre Hipólito Yrigoyen y enseguida distintos manifestantes se acercaron para ayudarlo. Grillo es fotógrafo aficionado. “Saco fotos tmb… documentos visuales”, se autodescribe en su cuenta de Instagram. Trabaja como jardinero en el Hospital Evita de Lanús, en la Provincia de Buenos Aires y acumula años de militancia, el último tiempo ligado a Nuevo Encuentro.

Según explicaron los médicos a los familiares y amigos de Grillo, el resultado de la operación será clave para establecer un diagnóstico más certero de la situación. Recién allí se podrá saber si hay una evolución en su estado. Hasta ahora -explicaron a Tiempo- está en coma y la operación se extendería hasta cerca de la medianoche.

Foto: Edgardo Gómez

Grillo es el herido más grave, pero no el único en el gremio de prensa que, tal como denuncia Sipreba desde el comienzo del gobierno de Javier Milei, reprime, gasea y golpea a los trabajadores y trabajadoras cada vez que intentan documentar el accionar de las fuerzas de seguridad a cargo de Patricia Bullrich.

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