No pudo ser más dramático el inicio de la Fórmula 1 en este 2025. El Gran Premio de Australia, con la pista mojada por una tormenta tan intensa como intermitente, entregó una enorme dosis de suspenso que promete una temporada excepcional, más allá de que McLaren dio muestras de que está un escalón por encima del resto, siempre y cuando los imprevistos no asuman el protagonismo, tal como sucedió en el circuito Albert Park, en el corazón -y pulmón- de una Melbourne pasada por agua.
Ganó el británico Lando Norris que será, seguramente, serio candidato para destronar al neerlandés Max Verstappen, que llegó segundo a pesar un Red Bull que no lo ayuda. Tercero fue el también británico George Russell, que se trepó al podio en silencio a bordo de su Mercedes y por delante de dos grandes sorpresas. Es que el tailandés Alex Albon y su Williams llegaron cuartos por delante -gracias a una penalización- del otro Mercedes, conducido por el italiano Andrea Kimi Antonelli