En Argentina, el acceso al financiamiento tradicional para emprendedores presenta barreras significativas. Este informe analiza el crowdfunding como herramienta alternativa válida. El crowdfunding también denominado financiación colectiva o micro mecenazgo, es un modelo de obtención de recursos económicos que se basa en la participación de un gran número de personas que realizan pequeñas aportaciones para financiar proyectos, iniciativas o empresas.
Específicamente en Catamarca la problemática del financiamiento para la MiPyMEs y los emprendedores, además de estar atravesada por barreras burocráticas del sistema financiero en general, encuentra otra dificultad de índole cultural en el proceso de asociativismo, colaboracionismo y credibilidad del sistema de financiamiento alternativo e individual, que si bien tiene un respaldo o marco legal vigente con normas nacionales sancionadas al efecto, no es una herramienta consolidada en los usos y costumbres de nuestra comunidad.
Una alternativa para el financiamiento de proyectos de emprendedores y startups podría ser a través del uso de herramientas de colaboración colectiva y pequeños aportes asociativos o de buscadores de recompensa que confían en el éxito del proyecto presentado y en elaboración, apostando a la concreción de la idea planteada en cualquiera de las etapas de desarrollo que se encuentre, sin que exista necesariamente una relación asociativa entre el aportante y el emprendedor en cuanto a responsabilidades, derechos intelectuales ni distribución de perdidas o ganancias más allá del aporte realizado y la recompensa, en caso de existir, planteada o el mero hecho de acompañamiento.
Existe una oportunidad no explotada que trasciende los canales de financiación tradicionales para este tipo de iniciativas y dando la posibilidad de que terceros ajenos al proyecto se identifiquen con este a través de aportes económicos.
Esta herramienta presentada es utilizada en países de Europa y América del Norte. No hay muchas experiencias exitosas en América del Sur, si bien hubo iniciativas no contaron con el apoyo estatal suficiente y necesario para lograr imponer en el consiente colectivo como una herramienta valida controlada y provechosa, ya sea por falta de reglamentación en la legislación o por falta de verlo como una prioridad en la agenda de las políticas públicas direccionadas al universo emprendedor, optando por otros mecanismos tradicionales de intervención estatal directa o simplemente librarlo al libre mercado de oferta y demanda de recursos financieros.
En términos conceptuales, el crowdfunding puede clasificarse en varias modalidades:
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Donación: los aportantes contribuyen sin esperar un retorno económico, motivados por causas sociales, culturales o personales.
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Recompensa: los financiadores reciben un producto, servicio o beneficio simbólico a cambio de su apoyo.
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Equity crowdfunding: los participantes adquieren participación accionaria en la empresa o proyecto.
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Crowdlending: los aportantes prestan dinero con la expectativa de devolución más intereses.
Este fenómeno no es completamente nuevo, pues sus raíces se encuentran en prácticas históricas de mecenazgo y cooperación comunitaria. Sin embargo, su consolidación como modelo moderno está estrechamente vinculada al desarrollo de internet y las redes sociales.
Antecedentes históricos
El origen del crowdfunding puede rastrearse hasta el siglo XVII, cuando autores como Alexander Pope recurrieron a sus seguidores para financiar la publicación de sus obras literarias, un ejemplo temprano de micro mecenazgo. En el ámbito musical, un caso emblemático ocurrió en 1997, cuando la banda británica Marillion recaudó aproximadamente 60.000 dólares de sus fanáticos para financiar una gira por Estados Unidos. Este hecho es considerado por muchos investigadores como el primer caso moderno de crowdfunding digital, ya que se organizó a través de internet y demostró el potencial de la financiación colectiva en la era tecnológica.
Hoy en día, el crowdfunding no solo es una herramienta para artistas o emprendedores, sino también un mecanismo de innovación financiera que permite validar ideas, construir comunidades en torno a proyectos y democratizar el acceso al capital. Además, ha generado debates regulatorios en distintos países, especialmente en torno al equity crowdfunding, que involucra participación accionaria y requiere marcos legales claros para proteger a los inversores.
Una oportunidad aun sin experimentar en Catamarca.
El crowdfunding en Argentina cuenta con un marco legal robusto que combina la Ley 27.349 y las resoluciones de la CNV, especialmente la RG 942/2023. Este sistema permite canalizar inversiones hacia proyectos productivos, sociales y tecnológicos, bajo estándares de transparencia y robustecida bajo una supervisión estatal.
Su implementación efectiva requiere articulación entre plataformas, emprendedores, inversores y organismos públicos. Falta adecuar la normativa local, ya que la provincia no adhirió a la Ley 27.349 en lo pertinente ni legislo localmente esta herramienta reinventada con la tecnología actual.
CPN CESAR TAFAEL TOBIAS
MPN: 862