El Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires se encuentra ante un proceso de renovación de autoridades que, lejos de ser un mero trámite administrativo, refleja la profunda reconfiguración de fuerzas dentro del peronismo.
Este domingo, el gobernador Axel Kicillof se consolidará como el candidato único para presidir el espacio a nivel provincial, encabezando una lista de unidad que surge tras intensas negociaciones políticas con el diputado Máximo Kirchner. El acuerdo estipula un cambio de roles estratégico: mientras Kicillof asume la conducción partidaria, el hijo de la ex presidenta dejará la jefatura para pasar a presidir el Congreso del PJ bonaerense. Este movimiento ocurre en un contexto de evidente reacomodamiento interno, marcado por el desgaste del liderazgo de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien actualmente cumple prisión domiciliaria.
El nuevo mapa de poder provincial
La nueva conducción del PJ no busca solo el control administrativo, sino también una transformación en la impronta de la gestión partidaria. El propio gobernador Kicillof, durante un acto reciente en la ciudad de La Plata, dio pistas de su hoja de ruta al afirmar que se viene una nueva etapa que tiene como imperativo la ampliación de afiliaciones, la formación y el desarrollo de cuadros técnicos con una mirada federal.
La estructura de esta nueva cúpula partidaria ha sido diseñada para equilibrar distintos sectores del oficialismo, manteniendo a la vicegobernadora Verónica Magario y al intendente de Lomas de Zamora Federico Otermín en las vicepresidencias, mientras que el diputado provincial e intendente en uso de licencia de Almirante Brown, Mariano Cascallares, ocupará la Secretaría General. Por su parte, el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini, continuará al frente de la Junta Electoral partidaria, según confirmaron fuentes del espacio.
Un consenso fragmentado en 17 municipios
A pesar de que en la mayor parte de los 135 municipios bonaerenses se logró una nómina de consenso, la unidad no es absoluta. La interna persistirá en 17 distritos, donde no fue posible sellar un acuerdo entre el sector que responde directamente al gobernador y los núcleos más duros del kirchnerismo. Las ciudades que irán a las urnas con competencia interna son Tres de Febrero, San Miguel, Morón, San Nicolás, San Antonio de Areco, Magdalena, Balcarce, Coronel Suárez, General Pueyrredón, Junín, Lincoln, Lobería, Navarro, Roque Pérez, Saladillo, Tornquist y Zárate.
Estas disputas dejan en evidencia que, más allá de la paz lograda en la cúpula provincial, la convivencia entre el kicillofismo y La Cámpora dista de estar resuelta. Las tensiones han vuelto a emerger en los últimos días, como se observó en el cruce protagonizado por el funcionario bonaerense Carlos Bianco, hombre de máxima confianza del gobernador, y la diputada Mayra Mendoza. La referente camporista cuestionó públicamente que Kicillof no hiciera una mención explícita a Cristina Kirchner durante su reciente discurso ante la Asamblea Legislativa, un reproche que encapsula la desconfianza mutua que aún persiste en las filas del peronismo provincial.
Mirada en el 2027
El despliegue de Kicillof no se agota en los límites de la provincia. Con la vista puesta en el escenario electoral de 2027 y la construcción de un proyecto con alcance nacional, el gobernador avanza en la consolidación de su propio espacio interno, denominado Movimiento Derecho al Futuro. En ese sentido, se prepara para realizar actos políticos en la Ciudad de Buenos Aires, iniciando su agenda el próximo jueves en el Teatro Picadero. Con estos pasos, el mandatario bonaerense busca dotar a su gestión de una base partidaria sólida que le otorgue autonomía y proyección frente a los desafíos que le impone el actual contexto del peronismo.