Después del nuevo susto del viernes, cuando el Papa Francisco, de 88 años, volvió a tener una crisis respiratoria por un broncoespasmo, un agravamiento que hizo temer nuevamente lo peor, el nuevo parte médico, difundido este sábado poco antes de las 19 locales, fue tranquilizador. Y, aunque volvió a repetir que sigue con pronóstico reservado -es decir aún no fuera de peligro- dio a entender que el Pontífice vuelve al camino de la recuperación. "El Papa pasó una noche tranquila, aun descansa", dijo este domingo su vocero, Matteo Bruni, como siempre pasadas las 8 de la mañana locales.

"Las condiciones clínicas del Santo Padre se mantuvieron estables. Alternó ventilación mecánica no invasiva con largos periodos de oxigenoterapia de alto flujo, manteniendo siempre buena respuesta al intercambio gaseoso", indicaron ayer los médicos. Esto último quiso decir que no está siempre con una máscara que cubre nariz y boca y con soporte mayor de oxígeno que por primera vez comenzó a utilizar anteayer después de su crisis de broncoespamso y que era buena la capacidad de los pulmones de inspirar oxígeno y restituirlo al cuerpo.

 
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