Bajo kilómetros de hielo y fuera del alcance humano, científicos lograron identificar una compleja red de estructuras naturales subglaciales en la Antártida que recuerdan a montañas, valles, ríos y lagos. El descubrimiento, que algunos investigadores describen como una suerte de “ciudad submarina” por su magnitud y complejidad, es considerado uno de los hallazgos científicos más relevantes de los últimos años, según consignó la Agencia Noticias Argentinas.

El avance fue posible gracias al uso de radares capaces de penetrar el hielo, mediciones de gravedad y estudios de campos magnéticos realizados durante más de dos décadas. Estas herramientas permitieron cartografiar una geografía oculta, jamás observada directamente por el ser humano, que se extiende bajo el continente blanco.

Aunque la capa de hielo antártica alcanza hasta 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar en su zona central, su superficie presenta pendientes tan suaves que resultan imperceptibles. Sin embargo, bajo esa aparente planicie se esconde un paisaje colosal y antiguo, moldeado durante millones de años.

Uno de los descubrimientos más impactantes fue la existencia de ríos subglaciales activos, que fluyen bajo presiones extremas e incluso, en algunos casos, contra la pendiente. Estos ríos se alimentan del derretimiento lento del hielo provocado por el calor geotérmico y la fricción interna de los glaciares.

Los científicos advierten que este sistema subterráneo podría tener un impacto directo en el clima global. A medida que el calentamiento global adelgace la capa de hielo, estos ríos crecerán, modificarán su curso y se volverán más caudalosos, lo que podría desestabilizar glaciares clave como Totten, Thwaites o Pine Island, considerados puntos críticos del sistema antártico.

Desde mediados de la década de 2000, cuando comenzaron los primeros estudios profundos bajo el hielo, los investigadores han identificado ecosistemas ocultos, especies marinas desconocidas, una vasta provincia volcánica y paisajes fósiles que sugieren que la Antártida tuvo en el pasado un clima más cálido y habitable. Incluso se halló un enorme huevo fósil, posiblemente de un mosasaurio, que abrió nuevos debates científicos.

Los expertos coinciden en que las actuales proyecciones sobre la suba del nivel del mar podrían estar subestimadas. El mundo oculto bajo el hielo no es estático, sino un sistema vivo que interactúa constantemente con la capa glacial que lo cubre y que puede amplificar los efectos del cambio climático a escala planetaria.

Con este descubrimiento, se inaugura una nueva etapa en la investigación polar. Comprender cómo interactúan el hielo, el agua y el calor interno de la Tierra será clave para mejorar los modelos climáticos y anticipar escenarios extremos. La cartografía del subsuelo antártico se convirtió así en una prioridad científica y en una advertencia silenciosa sobre los cambios profundos que ocurren lejos de la vista, pero que pueden afectar a todo el planeta.

Send