Un nuevo proyecto nacido en San Patricio del Chañar, Neuquén, a cargo del enólogo Gaspar Rastrilla y que irrumpe en el mercado con una familia de cuatro vinos, incluido este Malbec que sale bastante de lo común de lo que suele ofrecer esta zona cuando hablamos de la cepa emblema argentina.

Hay fruta roja en alta definición, pero también aparece un carácter especiado y una punta herbal que hace que se sienta diferente. De pulso seco, con una fruta roja que se siente crujiente y una acidez marcada que le imprime un estilo refrescante, sin dejar de ser un tinto elegante. Una nueva bodega patagónica que vale la pena descubrirla. Dato extra: los viñedos están en proceso de obtener certificación orgánica.

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