La empresa Frutafiel S.A.S. entró en concurso preventivo. La Justicia entrerriana abrió el proceso para la reconocida firma que se dedica a la venta de aguas saborizadas con planta industrial en General Ramírez, que elabora productos alimenticios y atraviesa una profunda crisis financiera.
El Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 9 de Paraná dispuso la apertura. El juez Ángel Luis Moia dictó la resolución el 10 de junio, tras una presentación realizada el 22 de mayo.
La firma atribuyó su situación a la combinación explosiva de inflación sostenida, caída abrupta del consumo, aumento de costos operativos y dificultades para acceder al crédito bancario. Sin embargo, la empresa aseguró que mantiene perspectivas de recuperación y que la actividad puede ser rentable en el mediano y largo plazo.
El concurso preventivo es un mecanismo legal que permite a una empresa con dificultades financieras reorganizar sus deudas bajo supervisión judicial. Evita la quiebra inmediata y le da tiempo para negociar con los acreedores.
Una empresa de bebidas con 70 años de historia
Frutafiel es una empresa ubicada en la localidad entrerriana de General Ramírez, que se ubica a poco más de 60 kilómetros de Paraná y tiene algo más de 13.000 habitantes. Es uno de los pilares de empleo para la comunidad.
Según detalla en su página web, Frutafiel fue fundada en 1956. "Nació del sueño de llevar los sabores auténticos de nuestra tierra a cada hogar argentino. Desde nuestros inicios hemos mantenido un firme compromiso con la calidad, la innovación y el desarrollo nacional, consolidándonos como un referente en la industria de bebidas", detalla.
Y muestra sus cuatro productos estrella:
Aguas saborizadas sabores naranja, manzana, pera y multifruta en 1,5lts, 5lts y 600ml.
Aqualoea, una nueva bebida con "trocitos de pulpa de aloe vera, con un delicioso sabor frutal". "Aqualoe es una increiÌble forma de refrescarse, fuente de vitamina B1, C y calcio", destaca.
Otra bebida que ofrece es la que llama Vinto: 50% Vino Tinto y 50% Gaseosa, sabores LimoÌn, Naranja y Pomelo en un litro.
También tiene cerveza lager, con la marca Golden Saft
Qué medidas dispuso la Justicia para proteger a los acreedores
El magistrado adoptó una serie de medidas cautelares. Dispuso la inhibición general de bienes de la firma, lo que impide que Frutafiel venda o transfiera activos sin autorización judicial.
También designó al Estudio Cerini-Cerini-Chiara como sindicatura. Este equipo será el encargado de verificar los créditos y supervisar el proceso de reorganización de la empresa.
El cronograma judicial ya está fijado. Los acreedores podrán presentar los pedidos de verificación de créditos hasta el 9 de septiembre de 2026. Las observaciones e impugnaciones podrán formularse hasta el 6 de noviembre del mismo año.
La documentación presentada ante la Justicia desnuda el estado patrimonial de la empresa. Frutafiel reportó un activo total de $4.016.951.403,18, compuesto por un activo corriente de $1.313.082.606,29 y un activo no corriente de $2.703.868.796,89.
El pasivo asciende a $3.818.314.937,18. Esto deja un patrimonio neto positivo de apenas $198.636.466, una cifra que representa menos del 5% del activo total.
La diferencia entre activo y pasivo es mínima. La empresa está técnicamente solvente, pero con márgenes muy ajustados que le impiden hacer frente a sus obligaciones en los plazos estipulados.
Si bien en su página web figura que fue fundada en 1956, la sociedad en cuestión está inscripta desde noviembre de 1996 y tiene su domicilio legal en avenida República de Entre Ríos 1222 de General Ramírez. Actualmente es presidida por René Horacio Fritzler, quien firmó la presentación ante la Justicia.
Por qué una empresa rentable terminó en cesación de pagos
En su presentación, Frutafiel describió el contexto económico que la llevó a solicitar protección judicial. La empresa señaló que el proceso inflacionario produjo una gran pérdida del poder adquisitivo de la población.
Esto elevó los costos de insumos y transporte. Al mismo tiempo, redujo los márgenes de rentabilidad porque no era posible trasladar esos incrementos al precio final de los productos sin perder competitividad.
La disminución del consumo golpeó especialmente sus principales líneas de producción. "La caída del consumo de productos no esenciales afectó los volúmenes de venta", indicó la firma en su presentación.
El aumento del costo de la energía y de los combustibles agravó el panorama. Mientras tanto, el acceso al crédito bancario se volvió prácticamente imposible por las elevadas tasas de interés que rigen en el mercado.
La empresa debió realizar promociones con márgenes mínimos de rentabilidad. Era la única forma de sostener las ventas en supermercados y cadenas de distribución, pero profundizó el deterioro financiero.
La empresa precisó que la cesación de pagos comenzó entre marzo y abril de este año. A fines de marzo dejó de cumplir con los planes de facilidades de pago de ARCA, la agencia de recaudación nacional.
El 21 de abril comenzaron a rechazarse los cheques emitidos por la firma. Ese momento marcó el punto de quiebre que llevó a la decisión de presentar el concurso preventivo un mes después.
La cesación de pagos es el estado en el que una empresa no puede cumplir regularmente con sus obligaciones. Es el requisito legal para solicitar un concurso preventivo.
En la presentación judicial, la empresa también explicó que, con el objetivo de sostener el volumen de ventas en un escenario de consumo debilitado, implementó fuertes acciones comerciales que terminaron afectando su rentabilidad. En ese sentido, señaló que "la intención de generar mayor nivel de ventas, se hicieron promociones en supermercados y cadenas de distribución, con descuentos que implicaban un margen de utilidad casi nulo".
Nuevos lanzamientos no alcanzaron para apuntalar el consumo
A ese escenario se sumó el aumento de la morosidad de los clientes, otro de los factores que terminó deteriorando la situación financiera. Según detalló la compañía, durante ese período buscó mantener un equilibrio económico hasta la temporada de mayor demanda de sus principales productos. Para lograrlo, el presidente y principal accionista realizó un importante esfuerzo patrimonial.
"En este difícil contexto, se trató de mantener un equilibrio a fin de esperar a la época de consumo de sus productos principales, para poder acomodar las finanzas. Para respaldar esto, el presidente de la sociedad (y principal accionista), hizo un importante aporte de capital vendiendo un inmueble propio y aportando el producido a la sociedad, a fin de arrancar un nuevo proyecto, para potenciar la empresa", sostuvo la firma.
La empresa explicó además que esos recursos permitieron estabilizar transitoriamente las cuentas y avanzar con un nuevo proyecto orientado a diversificar su negocio: el lanzamiento de una cerveza de marca propia. La iniciativa también fue financiada mediante créditos bancarios, aunque los resultados estuvieron lejos de lo esperado.
"Esta inyección de capital permitió estabilizar la situación financiera durante un periodo, proyectando a mediano plazo el crecimiento deseado de la mano de la nueva línea (cerveza con marca propia). El apalancamiento también se hizo con créditos bancarios. La inversión de la nueva línea, no dio el fruto esperado, la implementación llevó más tiempo del previsto -recién se logró a principios del año 2025-. La novedad del producto dio un aire fresco a la economía de Frutafiel, pero al poco tiempo se generó un nuevo conflicto consecuencia de dos factores: por un lado, la empresa proveedora de la cerveza a granel que se embotella en su mandante, no cumplió con el volumen comprometido (lo que motivó tener gran demanda pero sin suficiente producto) y -además- la competencia copió la idea y también comenzó a vender un producto similar. Continuando en la búsqueda de alternativas que paliaran la situación, a fines del año pasado se lanzó en el mercado un nuevo producto", detalló.
Pese a las dificultades, la firma considera que el proceso de reconversión comienza a mostrar resultados alentadores. De acuerdo con la presentación, la producción de cerveza y de vino con jugo, sin abandonar las líneas tradicionales, ya representa una porción significativa de la actividad. En ese sentido, destacó que "significan un 30 % de la facturación total de la empresa, lo que da muy buenas perspectivas en el mediano y largo plazo".
Qué perspectivas de recuperación tiene la empresa entrerriana
Pese al escenario crítico, Frutafiel sostuvo que la continuidad de la actividad es viable. La firma argumentó que su negocio es rentable cuando se mira el mediano y largo plazo.
"El concurso preventivo producirá el desahogo financiero, permitiendo destinar esos recursos a la actividad productiva y afrontar las obligaciones pendientes mediante la continuidad del trabajo", concluyó la empresa en su presentación.
La firma apuesta a que el proceso judicial le dará el aire necesario para reorganizar sus pasivos. El objetivo es concentrar los recursos en la operación productiva y no en el pago inmediato de deudas.
General Ramírez es una ciudad de poco más de 13.000 habitantes en el departamento Diamante. Frutafiel representa una fuente de empleo significativa para la región, lo que añade un componente social al proceso judicial.
El concurso preventivo durará varios meses. Durante ese período, la empresa deberá presentar una propuesta de pago a sus acreedores que pueda ser aprobada judicialmente.