
La Municipalidad de la Capital puso en marcha oficialmente el Plan de Poda 2026, una iniciativa que busca dar una solución definitiva al residuo voluminoso en la ciudad. El ingeniero Juan Pablo Herrera, responsable del área, presentó las nuevas instalaciones del vivero municipal, donde se procesan los restos vegetales bajo una política ambiental que prioriza la reducción de volumen y la reutilización de recursos.
El sistema comienza con la clasificación de lo recolectado por las cuadrillas de espacios públicos. Los troncos más gruesos se trocean y se destinan como leña para los vecinos que la necesitan. Para acceder a este beneficio, el municipio dispone del "girófono" (a través de redes sociales), donde los interesados pueden solicitar un turno para retirar el material, un servicio clave ante la llegada de las bajas temperaturas.
Del residuo al valor: chipeado y compost
Las ramas de menor porte pasan por una máquina chipeadora que reduce drásticamente el volumen: un camión de seis metros cúbicos de ramas se transforma en apenas uno y medio de chips de madera. Este material se utiliza en las caminerías de plazas, macetas y espacios públicos, ya que ayuda a mantener la humedad del suelo y evita la polución por tierra.
El excedente del chip se integra a un proceso de compostaje aeróbico, donde se mezcla con residuos orgánicos provenientes del Punto de Compra de Productos Cercanos (PCPC). "Es un proceso biológico que lleva unos seis meses y genera una tierra rica en nitrógeno y carbono", explicó Herrera. Este compost final vuelve a los espacios públicos como fertilizante y se destina también a huertas escolares y al propio vivero para la producción de plantas ornamentales y forestales.
Desde el organismo recordaron a los vecinos la importancia de mantener la limpieza y recordaron que para gestionar el retiro de poda deben comunicarse al 147 o utilizar la aplicación "Más Cerca", evitando así la acumulación de ramas en las esquinas de la ciudad.