Cristina Kirchner y Sergio Massa se reunieron hoy con el diputado brasileño André Janones, conocido como “el general de Lula”, y con los estrategas Chico Kertész y Rafael Marroquim. Ambos encuentros pusieron puso en el centro de la agenda la experiencia de la campaña brasileña y la posibilidad de avanzar con el armado de un frente opositor a Javier Milei con la mirada en 2027.
Los tres referentes brasileños se entrevistaron con la titular del PJ en su casa de San José 1111, donde cumple arresto domiciliario por la causa Vialidad; y con el ex candidato presidencial del peronismo en sus oficinas de la Avenida Del Libertador, en el barrio porteño de Retiro.
Tanto con CFK como con Massa, los integrantes del equipo del Partido de los Trabajadores (PT) repasaron el trabajo realizado en la campaña brasileña, tanto desde la primera vuelta, como en el cambio que pusieron en marcha para el balotaje. Ese giro, permitió pasar de una derrota a un triunfo sorpresivo y contundente.
Para la oposición, la lección de Brasil deja un mensaje y, también, una hoja de ruta necesaria: ordenar al peronismo, promover acuerdos con otros espacios y sumar a los jóvenes a la actividad política. De hecho, esa fue la receta que aplicó Lula para cambiar el escenario.
Janones, diputado federal por Minas Gerais, fue uno de los responsables de la organización digital que acompañó la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Kertész y Marroquim integraron el equipo de comunicación que trabajó en la estrategia electoral del mandatario.
La delegación brasileña ya había tenido contactos con Massa durante la campaña de 2023. En esta oportunidad, el intercambio estuvo enfocado en los recursos políticos, territoriales y de comunicación que permitieron revertir el resultado de la primera vuelta brasileña.
Massa planteó, a su vez, los desafíos de la oposición argentina de cara al 2027 y la necesidad de reforzar la unidad en un frente contra el gobierno de Javier Milei. Su objetivo es avanzar en la conformación de una coalición amplia que reúna a las distintas vertientes del justicialismo y a dirigentes de otras fuerzas.
El equipo del Partido de los Trabajadores primero se entrevistó con Massa y, luego, se dirigieron al departamento que la ex presidente tiene en el barrio porteño de San Telmo.
Janones organizó una red de más de diez millones de simpatizantes de Lula

El diputado brasileño ganó visibilidad por la creación del denominado “Ejército de Lula”, una comunidad estructurada sobre todo a través de WhatsApp. Durante la segunda vuelta, la red superó los diez millones de participantes y funcionó como un canal para distribuir contenidos, coordinar intervenciones digitales y convocar a actividades territoriales.
El apodo de “general de Lula” surgió del propio presidente brasileño. Tras el último debate presidencial, Lula le dijo a Janones: “Vos sos un general victorioso”, en reconocimiento a la estructura de movilización que había puesto en marcha.
Janones, de 42 años e integrante de Rede Sustentabilidade, había desistido de su precandidatura presidencial en 2022 para respaldar a Lula. Desde entonces combinó su actividad parlamentaria con una estrategia de comunicación directa en redes sociales y con sectores populares.
La red comenzó con unos 50.000 integrantes y creció durante la campaña. Según los datos difundidos sobre esa elección, Lula pasó del 45,16% de los votos en la primera vuelta al 51,79% en el balotaje, mientras que Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% y luego el 48,21%.
El resultado obligó al oficialismo brasileño a reorganizar sus acciones entre ambas instancias electorales. El dispositivo encabezado por Janones permitió ampliar la circulación de mensajes y convertir parte de ese respaldo digital en presencia territorial y participación electoral.
Kertész y Marroquim formaron parte de Nordx, la agencia que colaboró en la campaña junto al ministro de Comunicación, Sidônio Palmeira. El equipo combinó producción audiovisual, análisis electoral, acciones presenciales y una estrategia en redes que sus responsables definieron como “figital”.
El cambio de enfoque incluyó mayor atención a salarios, condiciones laborales, endeudamiento de las familias y políticas sociales. La campaña también buscó acercar la trayectoria de Lula a los votantes más jóvenes, muchos de los cuales conocían su paso por la Presidencia, pero no su historia como obrero metalúrgico y dirigente sindical.
En ese proceso, Lula sumó más de diez millones de votos entre la primera vuelta y el balotaje, frente a cerca de 3,7 millones que agregó Bolsonaro. Además, el oficialismo redujo la abstención y revirtió el resultado en 213 municipios de 18 estados.

