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El Vaticano confirmó este martes la culpabilidad del sacerdote argentino Carlos Miguel Buela, fundador del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) y de las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará (SSVM), por abusos cometidos contra varias personas.

Buela, quien murió en 2023 en Génova, Italia, fue sometido a un proceso dentro de la Iglesia que concluyó con la intervención de dos instancias judiciales eclesiásticas. Tanto el Tribunal Penal Especial de Primera Instancia como el Tribunal de Apelación alcanzaron la denominada "certeza moral" sobre su responsabilidad por hechos encuadrados en "un delito contra el sexto mandamiento, cometido con violencia contra varias personas", según informó este martes Vatican News.

La resolución representa la culminación de un proceso de dos instancias dentro de la Iglesia y establece definitivamente la culpabilidad de Buela por múltiples delitos contemplados en el canon 1395 del Código de Derecho Canónico, referido a delitos contra la moral sexual.

La decisión fue comunicada mediante un documento firmado por Simona Brambilla, prefecta del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, junto con los delegados pontificios José Antonio Satué Huerto, obispo de Teruel y Albarracín, y Clara Echarte.

Una confirmación que llega tres años después de su muerte

La confirmación de la responsabilidad de Buela se produjo tres años después de su fallecimiento, pero se inscribe en un proceso que había comenzado muchos años antes, a partir de las denuncias formuladas contra el fundador de los dos institutos religiosos.

Según precisó el Vaticano, el sacerdote había sido acusado de abusos sexuales por cerca de 20 seminaristas desde la década de 2000. Los dos delegados pontificios que suscribieron la comunicación fueron designados en enero de 2025 para acompañar a las ramas masculina y femenina de la congregación fundada por Buela en Argentina durante la década de 1980.

La resolución fue comunicada oficialmente por los delegados pontificios a los superiores provinciales de ambos institutos durante una reunión realizada en Roma el pasado 14 de septiembre. De ese encuentro también participaron autoridades del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada.

El proceso llegó de esta manera a una conclusión luego de años de análisis de las acusaciones y de distintas intervenciones de las autoridades eclesiásticas.

Las denuncias y la primera admisión de la Iglesia

Las acusaciones contra Buela llevaban años bajo análisis de las autoridades de la Iglesia. Uno de los momentos centrales de ese proceso se produjo en diciembre de 2016, cuando la Iglesia admitió por primera vez la veracidad de las denuncias. En aquella oportunidad, el Vaticano había señalado que no se habían constatado casos de abusos de menores atribuibles al fundador del IVE. Sin embargo, sí había recibido denuncias relacionadas con conductas sexuales que habían afectado a religiosos y seminaristas del Instituto.

Luego de garantizar el derecho de defensa del sacerdote, la Santa Sede había determinado entonces "la veracidad de las denuncias y la imputabilidad al padre Buela de comportamientos impropios con mayores de edad".

Aquella conclusión también había generado cuestionamientos por parte de uno de los denunciantes, quien puso en discusión la manera en que se había arribado a esa determinación. Según sostuvo, existían más de una docena de casos de adultos en situación de vulnerabilidad, debido a que eran subordinados de Buela o se encontraban bajo su dirección espiritual.

Para ese momento, el religioso ya tenía prohibido ejercer cualquier actividad ministerial y cualquier acto sacerdotal, tanto en el ámbito público como en el privado.

La nueva resolución del Vaticano amplía y profundiza aquella instancia previa. Una década después de la comunicación de 2016, los dos tribunales que intervinieron en el proceso alcanzaron la "certeza moral" de la culpabilidad de Buela por los hechos cometidos con violencia contra varias personas.

"Un acto de justicia" para las víctimas

Al comunicar oficialmente las conclusiones del proceso, las autoridades eclesiásticas señalaron que la difusión de la resolución tiene como objetivo contribuir al "restablecimiento de la verdad" y constituir un acto de justicia para quienes sufrieron daños como consecuencia de la conducta del fundador del Instituto del Verbo Encarnado.

El pronunciamiento del Vaticano también plantea una dimensión institucional. Según sostuvo la Santa Sede, la decisión deberá servir para avanzar en un proceso de revisión, renovación y purificación de la espiritualidad, la formación y el apostolado de los dos institutos fundados por Buela.

De esta manera, la resolución no queda circunscripta únicamente a la determinación de responsabilidad del sacerdote, sino que se vincula también con el funcionamiento y la vida interna de las organizaciones religiosas que creó.

Dos institutos nacidos en Mendoza y extendidos por el mundo

El Instituto del Verbo Encarnado y las Siervas del Señor y de la Virgen de Matará fueron fundados en la Diócesis de San Rafael, Mendoza, durante la década de 1980.

Actualmente, ambas organizaciones tienen su sede principal en la Diócesis de Velletri-Segni, en Italia, y con el paso de los años ampliaron su presencia hasta alcanzar más de 25 países de los cinco continentes. La expansión internacional de ambos institutos hizo que las decisiones sobre su conducción y las situaciones vinculadas con su fundador adquirieran también una dimensión institucional más amplia.

La Santa Sede siguió durante años la situación interna de las organizaciones. En ese contexto, el cardenal español Santos Abril y Castelló llegó a desempeñarse como comisario pontificio de la rama masculina, en medio de problemas relacionados con el gobierno interno y de acusaciones de abuso de poder y de naturaleza sexual contra Buela.

Su tarea concluyó en 2025, cuando fueron designados los actuales delegados pontificios

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