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La creciente exposición al mundo digital durante la adolescencia genera profundas alteraciones en la salud mental y en el desarrollo de habilidades sociales básicas, según alertó el psicólogo Alexis Alderete, especialista en Trastornos de Ansiedad. En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, el experto sostuvo que muchos jóvenes no lograron adquirir competencias humanas fundamentales como mirar a los ojos o mantener la atención, y que situaciones cotidianas como pedir un producto fuera de una aplicación pueden desencadenar altos niveles de ansiedad.

La Plata (Por InfoGEI).- El informe “Kids Online Argentina 2025”, elaborado por UNICEF y UNESCO, respalda esta preocupación al señalar que el 46% de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años ya ha experimentado problemas vinculados al uso de internet, celulares o videojuegos. Alderete explicó que el cerebro humano no está preparado evolutivamente para procesar el torrente de información que impone la virtualidad, y que el verdadero problema no es el tiempo de conexión, sino la interferencia en la vida diaria: dificultades para estudiar, para relacionarse y una creciente exposición al acoso digital.

El especialista cuestionó las medidas reactivas de muchas familias, como el retiro inmediato del dispositivo, que suele derivar en explosiones emocionales e incluso episodios de violencia contra los padres. En cambio, recomendó establecer una comunicación clara sobre el uso responsable, con horarios pautados, para evitar que el vínculo con la tecnología derive en adicción, insomnio o bajo rendimiento escolar.

Alderete profundizó en el mecanismo de dependencia que generan las redes sociales: cada interacción positiva —un «me gusta», un comentario o un reposteo— libera dopamina en el cerebro, creando una falsa sensación de identidad y valor personal. Al mismo tiempo, el anonimato y la ausencia de consecuencias visibles favorecen la escalada de agresividad y discursos de odio, ya que el agresor no percibe el daño inmediato en la víctima, lo que anula los frenos naturales de la empatía.

Entre las señales de alarma que deben observar las familias, el psicólogo mencionó cambios bruscos en la conducta, rechazo a la escuela, síntomas físicos como taquicardia o ataques de pánico, abandono de hobbies y alteraciones en el sueño o la alimentación. Finalmente, proyectó un escenario crítico hacia 2030, cuando los trastornos de salud mental podrían convertirse en la principal enfermedad, en un mundo cada vez más interconectado digitalmente pero más desconectado en el plano emocional y humano. (InfoGEI)

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