En las primeras horas del lunes la cuenta de X la Oficina del Presidente difundió un comunicado en el cual el gobierno celebra la supuesta recuperación del salario real en abril de este año. La misiva presidencial asegura que se trata de la “recuperación más significativa de los salarios reales privados de los argentinos desde 2009”.El mensaje le atribuye explícitamente a la Secretaría de Trabajo y su informe mensual Panorama de Trabajo Registrado, la información según la cual los salarios del sector privado habrían escalado un 16% en abril contra una inflación del 8,8%.

 

La información, sin embargo, resulta falsa en tanto la fuente de la que se vale el gobierno es la que surge del RIPTE (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables) y no de la Secretaría de Trabajo que, por la tarde, se vio obligado a emitir apresuradamente su propia información en la que aseguró que la recuperación del salario real de los trabajadores registrados del sector privado durante el mes de abril y con relación al mes de marzo no resultó del 6,6% tal como se desprende el texto oficial sino del 3,9%.

Desmentida cordial

El organismo liderado por Julio Cordero tuvo que aclarar en una misiva publicada horas después que la información propia “está en línea” con los datos del RIPTE (la mayor suba intermensual desde 2009) pasando por alto una diferencia de casi el doble entre lo difundido por el presidente y la información de la cartera laboral.

Además, la misma fue difundida a través de una gacetilla sin el respaldo del informe del mes de abril que todavía no está disponible en la web del organismo y que, según el calendario oficial, debería darse a conocer recién en los primeros días de julio. Por eso, consultadas por Tiempo, fuentes de la Secretaría de Trabajo reconocieron que la publicación, en rigor, “es una proyección basada en el 95% de la información que ya tenemos disponible”.

Un mundo ideal

Para la Oficina del Presidente la suba del salario real fue el resultado de “la desaceleración de la inflación mensual heredada del gobierno anterior, la estabilidad de precios y la eliminación del déficit fiscal”.

El dato también resulta falso en la medida en que la desaceleración de la inflación registrada en el mes de abril destaca especialmente con relación a los valores de los meses de diciembre y enero cuando los precios escalaron un 25,5% y un 20,6% respectivamente y no con relación a lo ocurrido durante la gestión anterior que, si bien exhibió valores muy altos, solo superaron ese incremento en tres de los últimos doce meses de gobierno cuando, en promedio, la suba de precios mensual fue del 8,1%. Durante toda la gestión de Alberto Fernández el promedio mensual se ubicó en un 5%, 3,8 puntos porcentuales por detrás de lo registrado por el INDEC en abril.

Datos alejados de la realidad

Con todo, el dato más alejado de la realidad es la suba del 16% de los salarios registrado del mes de abril del cual se valieron para celebrar la suba del poder adquisitivo de los empleados del sector privado. Ocurre que el RIPTE es un indicador que expresa “la remuneración promedio sujeta a aportes al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) que perciben los trabajadores que se encuentran bajo relación de dependencia y que han sido declarados en forma continua durante los últimos 13 meses”. Por eso, en rigor, el valor surge de una decisión administrativa de la ANSES y no de los registros de los aportes reales a la seguridad social que son los que releva el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) de la AFIP sobre la base de los cuales elabora su informe la cartera laboral.

La ANSES, para determinar ese valor, en general toma de referencia la evolución de las jubilaciones que, circunstancialmente y por decisión del ejecutivo percibieron incrementos extraordinarios en los meses de marzo y abril que, si bien no alcanzaron para recuperar la pérdida del poder adquisitivo de los haberes previsionales, impactaron fuertemente en el RIPTE que se había mantenido fijo los meses anteriores.

Para decirlo de otro modo, el RIPTE es un valor de referencia con un alto componente de tipo administrativo y no un registro real sobre las remuneraciones que perciben los trabajadores. Como indicador no sirve para determinar la evolución de los salarios mes a mes. A lo sumo podría servir de referencia estadística en períodos de largo plazo aunque, a la postre, resulta inútil en tanto existen otros indicadores disponibles que dan cuenta en forma más directa la evolución de los salarios reales. Tanto el SIPA de AFIP como el Índice de Salarios del INDEC son indicadores que construyen sobre la base de la realidad y no de resoluciones administrativas.

El RIPTE es un indicador que, en su momento, se utilizó con mucha asiduidad por el simple hecho de que es el indicador de evolución salarial que sale más rápido. En tiempos de alta inflación, sin embargo, resulta completamente distorsionado con relación a lo que ocurre en la vida real.

Es que, efectivamente, si se tomara el dato de abril según la información difundida a las apuradas por la Secretaria de Trabajo, la recuperación habría sido de apenas el 3,9% aunque, el recorte oficial busca deliberadamente ocultar lo acontecido en los meses de diciembre y enero cuando los salarios sufrieron un recorte significativo que los puso unos diez puntos debajo de los valores de noviembre de 2023.

Según la información oficial disponible a marzo de este año, entre noviembre y ese mes los salarios promedio retrocedieron un 11,3% en términos reales. Si se tomara el indicador en firma interanual, el retroceso fue del 11,7% con relación a marzo de 2023.

A la vez, del mismo informe oficial se desprende que, entre noviembre y marzo el sector privado destruyó casi 130 mil empleos. Esto sin contemplar lo ocurrido en los meses de abril y mayo donde la recesión siguió profundizándose.

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