El miércoles 7 de octubre, en coincidencia con la celebración de la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, Catamarca se sumó a la iniciativa mundial "Un millón de niños rezando el Rosario", una convocatoria que reunió a los más pequeños en una oración por la paz del mundo.
La jornada se desarrolló en respuesta al pedido del Santo Padre León XIV, en el marco del mes de octubre, y tuvo como escenario el Santuario de la Gruta de Nuestra Señora del Valle. Allí, niños, familias, docentes y miembros de la comunidad religiosa compartieron un encuentro marcado por la fe, la esperanza y la intención de pedir por la paz a través de la oración.
La propuesta tuvo como eje la participación de los niños en el rezo del Santo Rosario, en una celebración que buscó mantener viva la tradición de la oración comunitaria y reunir a las familias en torno a una intención común. En Catamarca, la convocatoria encontró una expresión particular en el santuario mariano, donde se congregaron representantes de la Iglesia y de los espacios pastorales vinculados con el acompañamiento de la niñez.
El encuentro se realizó en un clima de fervor, ternura y esperanza, según la descripción de la jornada, y permitió que los participantes se unieran a una iniciativa de alcance mundial desde un espacio significativo para la comunidad católica local.
Referentes pastorales acompañaron la celebración
La actividad contó con la presencia del obispo diocesano, monseñor Luis Urbanc, quien acompañó la jornada y posteriormente presidió la Santa Misa. También participó el padre Santiago Granillo, asesor de la Pastoral de la Niñez y rector del Santuario de la Gruta.
Junto a ellos estuvieron miembros de la Pastoral de la Niñez, encargada de acompañar a los niños en este tipo de propuestas, y representantes del movimiento Armada Blanca, que también formaron parte de la convocatoria. La presencia de estos referentes permitió acompañar a los pequeños durante la celebración y sostener una jornada centrada en la oración, la participación comunitaria y el pedido por la paz mundial.
El Santuario de la Gruta de Nuestra Señora del Valle fue el punto de encuentro de los distintos participantes, en una actividad que combinó el rezo del Rosario con la posterior celebración eucarística. De este modo, la iniciativa tuvo un desarrollo que incluyó tanto la oración guiada por los niños como la misa presidida por el obispo diocesano.
Los alumnos de San Isidro guiaron el rezo del Santo Rosario
Uno de los momentos destacados de la jornada fue la participación especial de los alumnos de 5º grado del Colegio Nuestra Señora de Guadalupe, de San Isidro, en el departamento Valle Viejo.
Los estudiantes tuvieron a su cargo guiar el rezo del Santo Rosario, acompañados por sus familias y docentes. Su participación ocupó un lugar central en la celebración, al ser los propios niños quienes condujeron la oración comunitaria en el marco de la iniciativa "Un millón de niños rezando el Rosario". La presencia de los alumnos estuvo acompañada por sus seres queridos y por los docentes que los animaron a participar de la propuesta. La actividad reunió así a distintos integrantes de la comunidad educativa en torno a una experiencia compartida de fe.
La participación infantil constituyó el núcleo de la convocatoria, cuyo propósito fue que los niños se unieran en oración por la paz del mundo. En ese sentido, la jornada desarrollada en el santuario permitió que los estudiantes asumieran un papel activo dentro de la celebración religiosa.
El rezo del Rosario fue seguido por la Santa Misa, presidida por monseñor Luis Urbanč, con la que continuó el encuentro en el Santuario de la Gruta.
El agradecimiento de la Pastoral de la Niñez
Tras la celebración, desde la Pastoral de la Niñez destacaron el significado de la experiencia y expresaron su agradecimiento a quienes hicieron posible la convocatoria.
"Fue un encuentro de fe muy especial", manifestaron, al valorar la participación de los pequeños y el acompañamiento recibido durante la jornada.
En su mensaje, la Pastoral agradeció "a cada niño por aceptar la invitación a orar, a las familias y docentes por acompañarlos y animarlos en esta propuesta, a quienes nos acompañaron en el Santuario y a todas las personas que se unieron a través de la transmisión en vivo desde sus hogares".
El reconocimiento incluyó tanto a quienes estuvieron presentes en el santuario como a las personas que participaron a distancia mediante la transmisión en vivo. De esa manera, la convocatoria pudo reunir a los asistentes en el lugar de celebración y también a quienes siguieron la actividad desde sus hogares.
La Pastoral puso especial énfasis en la disposición de los niños para aceptar la invitación a rezar, así como en el compromiso de las familias y los docentes para acompañarlos y alentarlos a participar.
