Molinos Río de la Plata adquirió Bodega Etchart en Salta y amplía su presencia en el negocio vitivinícola con una nueva región productiva
Molinos Río de la Plata, la compañía controlada por la familia Perez Companc, concretó la compra de Bodega Etchart, una de las marcas más emblemáticas de la vitivinicultura argentina.
La operación incluye activos, marcas y personal, y representa un paso estratégico para el grupo, que suma presencia en Salta luego de haber concentrado históricamente sus bodegas en Mendoza.
Con esta adquisición, la empresa incorpora una nueva región productiva a su portafolio y fortalece su posición dentro de una industria que atraviesa un proceso constante de transformación y concentración.
Molinos compra Bodega Etchart y desembarca en Salta
Fundada en 1850 en Cafayate, Bodega Etchart es una de las etiquetas más reconocidas de los Valles Calchaquíes. Desde allí produce vinos bajo las marcas Etchart y Cafayate, asociadas históricamente al desarrollo vitivinícola del norte argentino.
La incorporación marca el ingreso de Molinos a una zona clave para la producción de vinos de altura. Además, amplía a cinco el número de bodegas vinculadas al grupo, que ya cuenta con Nieto Senetiner, Cadus, Ruca Malen y una participación en Viña Cobos.

"Esta incorporación representa un nuevo paso en el desarrollo de nuestras bodegas", destacó Agustín Llanos, director ejecutivo de Molinos Río de la Plata.
La operación se produce pocas semanas después de otro movimiento relevante de la compañía. A comienzos de junio, Molinos adquirió las operaciones de NotCo en Argentina y Uruguay, incorporando a su estructura las marcas creadas por la startup fundada por el emprendedor chileno Matías Muchnick.
Bodega Etchart cambia de dueño tras casi 30 años
La venta también marca el final de una etapa para la multinacional francesa Pernod Ricard, que controlaba Etchart desde la década de 1990.
El grupo comenzó su desembarco en la bodega salteña en 1992, cuando adquirió el 50% de la compañía a través de su filial local. Cuatro años después avanzó con la compra de la participación restante y quedó al frente de la totalidad de la operación.
Para ese momento, Etchart había dejado de ser una bodega exclusivamente salteña y se había expandido a Mendoza con una gran presencia en vinos finos.
Aquella adquisición formó parte de una fuerte ola de inversiones extranjeras que transformó el mapa del vino argentino durante los años noventa. En ese período ingresaron grupos internacionales que tomaron posiciones en algunas de las bodegas más importantes del país.
Ahora, casi tres décadas después, Etchart vuelve a cambiar de manos y se incorpora al negocio vitivinícola de la familia Perez Companc.
La presencia de Molinos en el sector comenzó a fines de los años 90 con la compra de Nieto Senetiner. Posteriormente sumó Cadus como bodega independiente, adquirió Ruca Malen en 2015 y consolidó su participación en Viña Cobos junto al reconocido enólogo estadounidense Paul Hobbs.
Con la llegada de Bodega Etchart, el grupo amplía su alcance geográfico y fortalece una estrategia que busca ganar escala en distintas regiones vitivinícolas de Argentina, incorporando ahora el potencial productivo y la identidad de los Valles Calchaquíes.